La instalación de puntos de recarga en garajes comunitarios se ha multiplicado en los últimos tres años, pero también las incidencias: cuadros que saltan cuando cargan dos coches a la vez, requerimientos de subsanación por parte de industria, o vecinos que denuncian sobrecostes en el consumo común. La mayoría son problemas evitables si el instalador conoce las particularidades de este tipo de proyecto antes de empezar.
Repasamos los ocho errores que más veces vemos y cómo prevenirlos.
No revisar la ITC-BT-52 antes de dimensionar
Cuando se dimensiona la instalación como si fuese una derivación individual doméstica normal, aparecen problemas de sección de conductor, protección diferencial y esquema de conexión.
Puntos que suelen olvidarse:
- Los circuitos de recarga deben tener protección diferencial de tipo A EV o tipo B, no vale un tipo AC.
- La sección del conductor se calcula para la corriente máxima del punto durante tiempo prolongado (2-8h), no para picos.
- Es obligatorio dejar previsión para futuras ampliaciones (esquema 1a, 1b, 2 o 3 según el caso).
Además, la Guía Técnica de Aplicación de la ITC BT-52 introdujo una mejora clave para facilitar la instalación de puntos de recarga en plazas particulares de garajes comunitarios, permitiendo integrar rearme automático sin necesidad de cables adicionales hasta la vivienda.
Para ello se posibilita la instalación de Rearme, bien mediante un dispositivo conectado directamente al contador, bien integrado en la protección eléctrica del circuito de recarga. En base a esta segunda alternativa, la protección obligatoria contra sobretensiones puede incluir un mecanismo que detecta el disparo del ICP. Este mecanismo actúa sobre el automático del circuito de recarga (también obligatorio). Cuando el ICP se rearma, la protección lo detecta y reconecta el punto de recarga. Puede ubicarse dentro de la propia caja de recarga o en la caja de protecciones externa.
Elegir el esquema de conexión equivocado
Hay cuatro esquemas posibles y confundirlos genera problemas caros de corregir:
- Esquema 1a y 1b: conexión al contador individual del propietario. Es el más simple pero solo sirve si la vivienda tiene potencia disponible.
- Esquema 2: contador secundario en el garaje colgado del general del edificio. Reparto de costes proporcional al consumo.
- Esquema 3: circuito común con centralización de contadores en el garaje. Ideal cuando hay varios usuarios simultáneos.
- Esquema 4: ampliación de la centralización principal.
Si eliges 1a sin verificar la potencia contratada del vecino, la instalación queda infrautilizada o el diferencial salta al conectar cualquier otra carga en la vivienda.
No hacer estudio de cargas simultáneas
Este es probablemente el fallo más común. Se instalan cuatro puntos de 7,4 kW en un garaje pensando que "nunca cargarán todos a la vez" y a los tres meses la comunidad reporta cortes.
La solución pasa por sistemas de gestión dinámica de carga (load balancing) que reparten la potencia disponible entre los puntos activos en cada momento. Muchos fabricantes (Circutor, Wallbox, Ingeteam) los incluyen de serie, pero hay que configurarlos correctamente y darles acceso al consumo del edificio.
Ignorar la comunicación con el sistema de gestión del edificio
Si el edificio tiene un maxímetro o un control de potencia general, el cargador debe poder leerlo. De lo contrario, cuando la comunidad demande potencia (ascensor arrancando, bombas de piscina, iluminación exterior), el punto de recarga puede provocar cortes generales.
Los cargadores con protocolo Modbus RTU o OCPP permiten esta integración. Pídelos siempre en instalaciones con más de dos puntos.
No preparar el trámite legal previo con la comunidad
Aunque la Ley de Propiedad Horizontal (art. 17.5) permite instalar un cargador en plaza privada solo con notificación previa (no requiere autorización de la junta), hay tres matices que causan conflictos:
- La notificación debe ser fehaciente (burofax o similar), no un simple correo.
- Si la instalación afecta a elementos comunes (canalizaciones nuevas por techos, cuartos técnicos), la comunidad puede exigir ubicación alternativa razonable.
- Los costes de mantenimiento de la parte común (contador, canalización general) los asume el propietario del punto, no la comunidad.
Documenta todo por escrito antes de empezar la obra. Evita el 90% de los conflictos posteriores.
Canalización con margen insuficiente
Cuando se instala el primer cargador de la comunidad, es tentador tirar solo el tubo justo para ese punto. Al segundo o tercer vecino que quiere instalar el suyo, la canalización se satura y hay que picar techos otra vez.
Regla práctica: tubo de 40 mm mínimo en tramos verticales y horizontales principales, con hilos guía preinstalados. El sobrecoste inicial es marginal y evita reobras.
Puesta a tierra insuficiente o compartida
La normativa exige que los puntos de recarga tengan conexión a tierra independiente o, si comparten con la del edificio, que se verifique la resistencia total. Si el garaje es sótano y la tierra del edificio es la única disponible, hay que medirla (no se supone).
Un valor de resistencia elevado impide que el diferencial actúe correctamente ante fugas, lo que en un cargador de VE es un problema de seguridad grave.
No dejar documentación clara al usuario final
El propietario del punto suele no ser eléctrico. Si el cargador falla en 6 meses, llamará al instalador antes que revisar. Entregar al finalizar:
- Esquema unifilar de la instalación.
- Manual de configuración del cargador (potencia máxima, horarios).
- Certificado de instalación eléctrica de baja tensión sellado.
- Datos del boletín presentado a industria.
Ahorra soporte telefónico y protege ante posibles reclamaciones.
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio un contactor específico para puntos de recarga de VE?
No es obligatorio si el propio cargador incluye seccionamiento electrónico certificado, pero sí muy recomendable en instalaciones con varios puntos para poder cortar centralmente sin desconectar el cuadro general.
¿Qué diferencial se debe usar en un punto de recarga?
Diferencial tipo A EV con detección de corrientes continuas hasta 6 mA, o bien tipo B si el cargador no incorpora protección propia contra corrientes continuas. El tipo AC estándar no es válido.
¿Puede la comunidad negarse a que un vecino instale un cargador?
No puede negarse si el vecino asume los costes y notifica correctamente. Sí puede proponer una ubicación alternativa razonable si la propuesta afecta a elementos comunes o compromete la estética del garaje.
¿Se puede instalar un cargador sin ampliar la potencia contratada?
Sí, siempre que el estudio de cargas confirme que la potencia disponible es suficiente. En cargadores de 7,4 kW normalmente hace falta ampliar; en cargadores gestionados de menor potencia (3,7 kW) muchas veces no.
¿Cuánto tarda en amortizarse un punto de recarga en una comunidad?
Depende del uso, pero para un vehículo eléctrico con recorrido medio (15.000 km/año) el ahorro frente a la recarga pública ronda los 800-1.200 €/año, con una inversión inicial típica de 1.500-2.500 €.